02 LA PINTURA
APRÉNDALO USTED MISMO DEL ARTE

Será la época de las rupturas, concretada en la vanguardia histórica y continuada en nuestra contemporaneidad, la gran espectadora del autodidactismo en el arte (junto con los primeros tiempos de la expresión artística, entendida ya como tal). Una forma de crear que difícilmente hubiera sido bien acogida en siglos en los que la práctica del arte sólo era "permitida" ligada a determinadas asociaciones o gremios y que, aún hoy, genera susceptibilidades. Existe un buen número de artistas, sin embargo, que alcanzaron cuanto menos la calidad formal a partir de un aprendizaje marcado por sus propios recursos, desacreditando a aquellos que opinan que sin academicismo no hay arte.
Aprendizaje reglado versus libre aprendizaje. Éste es uno de los grandes debates que aún hoy continúan abiertos en el campo de las artes plásticas, llegando, incluso, la propia definición de ambos conceptos a suscitar desacuerdos. Se entiende por autodidacta a la persona que "se instruye por sí mismo", esto es, que emplea sus propios medios para alcanzar un conocimiento, sin ayuda de maestros que le guíen. A lo largo de la Historia del Arte son cuantiosos los ejemplos de esta forma de adquisición del saber, si bien es en los primeros tiempos del desarrollo artístico y en los siglos XX y XXI cuando se encuentra el mayor número de casos.
Algo que es lógico si se tiene en cuenta que las primeras manifestaciones plásticas consideradas arte (el arte prehistórico) surgieron en una época en la que el aprendizaje estaría basado en un proceso prueba-error y la conciencia de creación plástica actual aún no existía; junto con esto, la instrucción en los siglos posteriores estará basada en una transmisión oral y el aprendizaje se circunscribirá a un hecho individual, no siendo hasta época del medioevo cuando se funden los gremios artesanales que recojan en su constitución el deber de la enseñanza. Una circunstancia que se mantendrá como norma general hasta el s.XX, un siglo cuya esencia estará marcada por el cambio, la ruptura con lo establecido y la experimentación, procurando así un germen magnífico al autodidacta. Es cierto, sin embargo, que muchos de los autodidactas más famosos de la Historia del Arte tendrán algún tipo de formación académica a lo largo de su vida, aunque su estilo se desarrollará al margen de escuelas mediante el procedimiento de la observación y la copia.
Quizá el más conocido de los artistas autodidactas del s.XX sea Van Gogh, un pintor sin formación plástica real que aprenderá los rudimentos del dibujo a partir del análisis de láminas y la ayuda de un profesor de la Academia de Bellas Artes de Bruselas, Van Rappard, y de un familiar pintor. Un aprendizaje discontinuo e insuficiente que no impidió, sin embargo, que llegara a desarrollar un estilo dentro del postimpresionismo totalmente personal y cualitativo. Algo que pueden suscribir, un poco antes, artistas como Constable o Turner y, de nuevo en el s.XX, Gauguin, Henri Rousseau, Manuel Millares, Munch y casi todos los manifestantes del expresionismo (con casos verdaderamente contradictorios, como el del grupo alemán Die Brücke, de claro pensamiento apologético del autodidactismo cuyos miembros habrían recibido una formación académica), el arte marginal y el arte naïf . Ejemplos un poco más difíciles de centrar si hablamos de arquitectura, por razones obvias (aunque con notables ejemplos contemporáneos, como es el caso de Tadao Ando), o escultura (nos vemos de nuevo obligados, como sucedería con la arquitectura, a regresar la mirada a los primeros constructores de pirámides y templos).
Leonardo da Vinci será otro de los grandes autodidactas de la historia, en todos los campos del saber a los que dirigió su mirada, ciencia incluida. Una excepción atemporal cuyo testigo alcanzará ya en el s.XXI a artistas de la talla de Eduardo Úrculo, José Ibarrola e, incluso, el hiperralista Antonio López que, si bien recibió una formación académica, se ha definido a sí mismo en más de una ocasión como "un autodidacta en continuo aprendizaje", ofreciendo, tal vez, la clave de la consecución del verdadero arte. artelista.com
HENRY MOORE
Meditations on the Effigy, Elephant Skull y La poésie aglutinan las tres series de grabados por las que discurre la obra gráfica del escultor británico con más repercusión del siglo XX, Henry Moore, en la exposición que la fundación Juan March organiza en Palma de Mallorca (España). Se pretende mostrar una cuidada faceta pictórica que el autor desplegó con celo en la segunda mitad de su vida, dejando entrever los impulsos habituales también presentes en sus célebres creaciones escultóricas.
De la escultura al dibujo y grabado
Después de combatir en la Primera Guerra Mundial y financiarse clases de arte en la Leeds School of Art con su pensión de excombatiente, Henry Moore recibió una beca para estudiar en el Royal Collage of Art londinense en el que impartió clases hasta 1931, año en el que ascendió a director del Chelsea School of Art. Fruto de sus años docentes, de los posteriores viajes formativos a París y Roma y del minucioso estudio de las esculturas del British Museum, surgieron sus innovadoras creaciones con las que obtendría el Premio Internacional de Escultura en la Bienal de Venecia en 1948 y con las que introduciría una original forma de modernismo en Inglaterra. A Henry Moore se le conoce precisamente por la pericia en el talle de figuras de gran formato en mármol y bronce, pero en la segunda mitad de su carrera artística se interesó gradualmente en el dibujo y el grabado, produciendo obras que continuarían la temática pronunciada en su escultura bajo el prisma de un nuevo formato.
Tres series que aúnan la obra gráfica de Henry Moore
El estudio de los animales, la figura materna y filial o el desnudo femenino se moldean en torno a las tres series de grabados expuestas en el Museo de Arte Contemporáneo de Palma de Mallorca. En Elephant Skull se exhiben 28 grabados al aguafuerte en blanco y negro inspirados en el colosal cráneo de un elefante africano que el biólogo Sir Julian y Lady Huxley le regalaron en 1966; la sección Meditations of the Effigy cuenta con 12 litografías y 2 aguafuertes también en blanco y negro publicadas por la Marlborough Gallery de Londres; La posésie completa la exposición con 8 litografías a color que Henry Moore dibujó inicialmente como encargo para ilustrar poemas de un grupo de líricos franceses, utilizando libremente la temática que desplegaba de igual manera en sus esculturas de bronce y mármol: figuras de pie, efigies reclinadas y rostros femeninos. artelista.com
LA DIALÉCTICA DE PICASSO
Objetos vivos. Figura y naturaleza muerta en Picasso
El especialista picassiano Christopher Green, en base a sus recientes indagaciones acerca de la obra del pintor malagueño, ha concebido una muestra de 70 piezas entre pinturas, dibujos y grabados, ubicadas en un lapso de 1907 a 1933, en la que se atiende al diálogo entre lo animado e inanimado, una dialéctica genuina en la que se pondera la relación del artista con la naturaleza muerta y la metamorfosis, entes inanimados que mutan a figuras y figuras que devienen objetos inertes, rasgos que fluctúan entre dos realidades que dialogan y juguetean y que se conjugan en el espacio del Museo Picasso de Barcelona (España) gracias a la colaboración de los herederos que han cedido obras, muchas de ellas inéditas.
“Objetos que viven y figuras tan muertas como los objetos”
Con esta declaración, Christopher Green reivindica la coherencia de la exposición “Objetos vivos” como acreedora de una temática fundamental, hasta el momento desatendida, en el cómputo de la obra de Picasso. Green subraya la necesidad de mostrar aquellas piezas en las que se muestrea la oscilación entre lo exánime y lo animado, la transfiguración de los objetos bajo el pincel del genio cubista, pues razona que “hace tiempo que la metamorfosis se considera un elemento fundamental en la obra de Picasso, pero nunca se ha estudiado la transformación de lo inanimado en animado y viceversa. Los objetos de los bodegones son como personajes en un escenario; ves cómo adquieren vida y empiezan a actuar”. Un escenario que bien podría ser el reflejado en las naturalezas muertas que Picasso pintó en 1924 para el ballet Mercure, donde “los actores aparecen troceados como si fueran partes de un cuerpo” Estas alteraciones en la estructura de los entes representados se nutrió del contacto con los círculos surrealistas, y al final del recorrido expositivo por “Objetos vivos” vislumbramos en las naturalezas muertas un erotismo violento en forma de objetos orgánicos insertados como partes del cuerpo.
70 piezas para sostener una tesis
El Museo Picasso de Barcelona, de la mano de su presidente Josep Serra y con la proposición de Christopher Green como leit motiv, ha conseguido que diversas colecciones privadas, museos internacionales y herederos del artista cedan ciertas obras para convertir “Objetos vivos”, no en un capricho excéntrico, sino en un tema de reflexión que abrirá nuevas vías de estudio, configurando el camino a seguir por el museo, que pretende instituirse como centro de referencia en las nuevas narrativas y perspectivas inéditas de Picasso. Naturaleza muerta con guitarra procede del Stedelijk Museum de Ámsterdam, Mandolina, frutero, botella y pastís del Metropolitan neoyorkino, Mandolina y guitarra del Guggenheim de Nueva Cork, Naturaleza muerta con mandolina de la Nacional Gallery irlandesa, asimismo, Hombre sentado en un sillón e Instrumentos de música y frutero sobre un mesa son obras inéditas e inacabadas cedidas por los herederos del artista que ejemplifican las premisas sostenidas por Green.
CARL EINSTEIN
La invención del siglo XX. Carl Einstein y las Vanguardias
Bajo el amparo crítico de los ensayos de Carl Einstein, el Museo Reina Sofía en Madrid (España) propone una nueva visión de las vanguardias de primera mitad del siglo XX, plasmando visualmente la obra de este teórico del arte con piezas de aquellos artistas que conoció y cuya obra fue sometida a minuciosa reflexión.
La Vanguardia tamizada por los trazos de la crítica
El impacto y sentido que una obra de arte adquiere en la conciencia colectiva, esto es, su impulso histórico y revulsivo, la trascendencia que entraña más allá de la mera subjetividad, viene conferida, en muchos casos, por la reflexión y teorización que en ella se proyectan. Las vanguardias de primera mitad del siglo XX superaron el ámbito puramente estético para alzar la voz como reflexión, crítica, renuncia y propuesta que abarcaba diferentes ámbitos de la existencia humana: los cambios en la forma de concebir el arte y sus novedosas expresiones constituían análogamente nuevas formas de observar la realidad, posicionamientos palpitantes que se nutrían del sentido que se les atribuía. Carl Einstein criticó, reflexionó y escribió acerca del dadaísmo y verismo, del cubismo, surrealismo y arte durante la Guerra Civil española, convirtiéndose en uno de los principales historiadores de la vanguardia, cuya manifestación artística iría indefectiblemente unida a su análisis. Así, la exposición reúne obras de Braque, Dalí, Grosz, Léger, Miró, Picasso, Rousseau, Paul Klee y Otto Dix, entre otros, ofreciendo la visión de un historiador que intervino activamente en la ebullición artística de su época, dejando como legado la visión que ésta suscitó en sus escritos.
Ligazón de Carl Einstein con una época
Carl Einstein participó en la Guerra Civil Española como técnico de guerra en 1936, escribió numerosos artículos, críticas y ensayos -destacando "El arte del siglo XX" editado en el 26 y la revista Documents (1929-30)-, fue un espectador privilegiado del tumulto artístico y se convirtió en uno de los más célebres historiadores de su tiempo, atendiendo, además de a las artes plásticas, a la literatura, teatro, cine y a la acción política. La exposición "La invención del siglo XX" es un homenaje a esta personalidad polifacética e influyente cuya obra ha sido redescubierta en las últimas décadas y supone un testimonio de primera mano indispensable que, por vez primera, se traslada visualmente. artelista.com





Así, Miquel Barceló ha reproducido en la rebautizada como "Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones" una inmensa caverna acuática compuesta por tres estratos distintos -un fondo marino, que rompe en un mar de espuma para, finalmente, dar la réplica a todos los que están debajo- cuyo aspecto cambia dependiendo de donde se encuentre el observador. Una metáfora, la de los diversos puntos de vista, que entronca con la heterogeneidad de la propia Organización. En palabras de Barceló, la obra desarrollada en la cúpula es una especie de orografía que trata de reproducir el mundo en una "unión absoluta de contrarios": caverna (con lo que de primigenio conlleva esta idea), mar (mutable y plural) y humanidad (distribuida a lo largo de 700 asientos desde cualquiera de los cuales la perspectiva del mismo hecho artístico es diferente). De esta manera encontramos una superficie de color viva, cuya percepción se modifica en base a las "coordenadas geográficas" del espectador: blancos, grises y verdes predominan desde la puerta de entrada a la sala (al sur), paleta que se diversifica mediante una gama de ocres, amarillos y rojos de rabiosa intensidad (han sido empleados pigmentos puros) según aumenta la cercanía al norte, donde está ubicada la presidencia, destacando una espectacular mancha de color lapislázuli en el centro de este conjunto, todo él salpicado de agujeros negros y estalactitas. Para aplicar la pintura -más de 100 toneladas- Barceló ha empleado la tecnología más vanguardista; sin embargo, el resultado final podría decirse que responde, en una pequeña parte, al azar: el dictado por el propio desarrollo de una obra de semejante magnitud, que "ha ido surgiendo". 



Si bien en las manifestaciones asociadas a la arquitectura funeraria de estas civilizaciones –esculturas, pinturas- puede advertirse una cierta intención naturalista, la tónica dominante será el hieratismo, junto con la simplificación volumétrica y compositiva, 


