MÚSICA Y PINTURA
Instituto de los Andes - Panel: La Revista
¿Sabías que Kandinsky defendía la existencia de una estrecha relación entre música y pintura?
Para el pintor la música era el referente de toda creación artística, y base de la pintura abstracta que él mismo desarrollaba. Kandinsky consideraba que un cuadro podía ser la representación visual de una composición musical. En 2006, un estudio realizado por neurocientíficos londinenses le daba en parte la razón al confirmar que los sentidos de la vista y el oído están fuertemente relacionados en el cerebro.
Las composiciones de Kandinsky - Tienes ante tus ojos la "Composición IV" de Kandinsky, una serie de líneas, colores y formas sin ninguna relación con la realidad exterior. Un lienzo dominado por colores muy vivos. Cada color comunica un sentimiento y equivale a un sonido. Y es que para él música y pintura iban unidas, como él mismo escribe en su libro "Sobre lo espiritual en el arte" ( 1911 ).
Los colores surgen en hermosas mezclas de límites completamente inverosímiles. Todo es como una explosión de fuegos artificiales, no hay ni la más remota idea de paralelismo, ni de simetría, y por supuesto es casi imposible encontrar una ligera similitud con cualquier tipo de pintura figurativa.
El artista necesitaba exteriorizar una necesidad interna, y lo hizo mediante la abstracción. Buscó un arte espiritual, imaginativo, intuitivo, y encontró en la música su gran inspiración.
De violines a pinceladas - "Los violines, los contrabajos, y muy especialmente los instrumentos de viento personificaban entonces para mí toda la fuerza de las horas del crepúsculo. Mentalmente veía todos mis colores, los tenía ante mis ojos", dijo Kandinsky después de una representación de Wagner titulada Lohengrin en Moscú. El pintor se interesó en la disonancia de color y música para evocar esas percepciones que producían emociones más intensas en la degustación del arte.
La sinestesia entonces y hoy - Las sinestesias -mezcla de los sentidos al recibir un estímulo- de Kandinsky poseían gran sensorialidad, presentándose tanto a nivel visual, como acústico y táctil. A sus más ambiciosas obras las llamó Composiciones, lo que probablemente conlleva una metáfora musical. A través de ellas intentó ejercer sobre el espectador un impacto como el que podría sentir con la música.
En 2006, un estudio realizado por neurocientíficos londinenses le daba en parte la razón al confirmar que los sentidos de la vista y el oído están fuertemente relacionados en el cerebro de todas las personas, aunque sólo aquellas que padecen sinestesia son totalmente conscientes. Además, la investigación revelaba que la mayoría de nosotros preferimos las imágenes y los sonidos combinados antes que aislados. FOTO. Detalle de "Composición IV" ( 1910-1913 ) de Wassily Kandinsky. Fuente: artelista.com




Fue en su época la más grande del mundo. Albergaba 700.000 volúmenes y se cree que fue creada a comienzos del siglo III antes de Cristo por Ptolomeo. Hablamos de la Biblioteca Real de Alejandría. Al otro lado de su inmenso jardín erigieron otra gran edificación: el primer Museo de la historia. Lo llamaron así por respeto a la sabiduría, porque lo consideraron un santuario consagrado a las Musas, las diosas de la memoria, de las artes y de las ciencias.
Figuras humanas de tamaño exagerado, formas redondeadas e hinchadas, pinceladas casi invisibles… Este es el estilo inconfundible de Fernando Botero, uno de los artistas latinoaméricanos vivos más reconocidos del mundo. Ahora el Palazzo Reale de Milán, en Italia, expone más de 160 obras que el artista colombiano ha realizado estos últimos 10 años. Un viaje por el “boterismo”.
Fuente:artelista.com - Vasos, colillas, envoltorios... Cualquier tipo de desecho sirve. El resultado: "Eres lo que tiras", el título de la estructura metálica que ha construido el Grupo Basurama en la playa de Voramar, en Castellón, España. Se trata de un basurero gigante, de 5 metros de alto, una revelación pública de la cantidad de desechos que genera un evento como el Festival Internacional de Benicássim, el FIB. 